miércoles, 21 de septiembre de 2011

29/09/2010

29/09/2010


A las 06.00 han tocado diana para desayunar y a las 06.30 salir camino de Bengbis. Ha sido temprano, pero algunos llevan despertándose más temprano gracias al gallo que todas las mañanas canta a las cinco de la mañana. Yo por suerte solo lo he oído dos días, los demás estoy tan cansada que no lo oigo.




Esta mañana a las seis y media hemos ido a Bengbis, para ver el mercado. El paseo ha sido muy bonito. Media hora andando, tranquilos por un camino forestal, con la selva al lado (que ganas de meterme en la selva pero ya iremos otro día). Hemos visto un montón de niños solos con sus machetes y algunos con sillas que se dirigían a la escuela de la misión. Todos se paraban y querían que les hiciéramos fotos y hacerse fotos con nosotros. En las casas, comienza el día. Se ven algunas mujeres que ya han ido al mercado y vuelven con sus cestas en la cabeza. Cuando llegamos los niños estaban entrando al colegio. La entrada merecía la pena de ver porque entraban en orden militar, ha sido muy curioso. Hemos llegado al mercado y los que han estado antes comentan que es más pequeño que otros años. Hay pescado seco, caracoles enormes, tubérculos, alguna verdura y corteza de un árbol, que nos han explicado que viene bien para las encías y problemas de boca, se parece un poco al regaliz. También hay puestos con telas de unos colores muy vivos, pelucas (aquí se llevan mucho), etc. Para volver hemos cogido moto-taxi, íbamos 2 más el conductor, es decir, 3 en una moto no muy grande. Por supuesto íbamos sin casco ni ninguna protección, yendo por una pista forestal, es decir, con todos los baches imaginables y más. La verdad, ha sido muy divertido, y obviamente no hemos tenido ningún tipo de precaución pues hemos ido echándonos fotos por el camino mientras paseábamos en la moto (cosa que sólo se nos ocurre hacer aquí).





Al llegar hemos desayunado y ha empezado la jornada laboral. Lo más visto en la consulta son resfriados, malaria y enfermedades de transmisión sexual. Lo duro ha sido una niña de 5 años, tenía el cuerpo lleno de abcesos. No podía dejar de llorar y le debían doler bastante porque era tocarlos y aumentar su capacidad pulmonar para los gritos. Se le han dado antibióticos, y se le ha dicho a la madre que vuelvan en tres días para ver la evolución, porque si no mejoran habría que abrirlos. Lo más triste es que mucha de esta gente no puede volver, son de muy lejos y a muchos les cuesta todo un día venir a la consulta.

También ha sido impresionante ver las heridas de una caída de moto. Tenía unas heridas impresionantes en la pierna, eran literalmente dos agujeros uno en la pierna y otro en el tobillo con un diámetro y profundidad impresionantes cada uno. En ese momento ha sido cuando nos hemos dado cuenta de la locura de la moto-taxi de esta mañana. Aunque en ese momento era divertido y no lo hemos pensado mucho. Íbamos muy descuidados en la moto y parece ser que son muy frecuentes estos accidentes. El hombre debería venir en 2 días para volver a curarse, porque podría infectarse. Aún así no estamos muy seguros de que vuelva.

El momento tierno ha sido una niña de 7 meses con bronquiolitis. Estaba muy tranquila. ¡Qué bonica!

Hemos hecho una ecografía para ver un el hígado y el bazo. He intentado distinguirlos, pero no tengo ninguna visión espacial o la que se necesite para entender una eco. Para mí siguen siendo manchas blancas y negras, bueno y alguna gris. Eso sí, he palpado el bazo. Ha sido interesante.

En quirófano parece que ha habido algún problema, pero el grupo ha sabido solucionarlo muy bien. Ha sido un momento difícil pero todos han reaccionado muy bien. Mientras pasaba eso en el quirófano, yo he estado sola con un paciente durante 20 minutos más o menos. Ha sido una situación muy cómica porque no había interpretes, no nos entendíamos y finalmente no parábamos de reírnos. El descanso de la comida ha sido un poco más largo. Pero finalmente, después de comer han vuelto al quirófano. Parece que lo que ha ocurrido ha unido más al grupo y les ha dado más energía. Me gusta la manera que tienen de solventar los problemas, en vez de desistir, no dan su brazo a torcer y siguen para adelante con más energía. Sea lo que sea lo que ha pasado, me parece que han salido fortificados como grupo y por tanto en el trabajo.

La jornada de la tarde ha sido dura, aunque algo más corta. Hemos cenado temprano y después hemos ido un rato al bar a desconectar. Aun así a las 00.30 estábamos acostados, casi todos.

Hasta mañana que son las dos de la mañana y a las 6 hay que estar en pie. Y escribir acostada no es algo muy cómodo. Mañana será otro día, espero que mejor.




28/09/2010

28/09/2010

Para variar un poco esta mañana, me han vuelto a despertar. Mis compañeras de habitación iban a correr. Al final una no ha podido levantarse, después de todo el jaleo y se ha quedado a dormir, ella que puede porque yo ya no he podido.

Parece que cada día mejoro un poco más del estómago, aunque no como mucho. Como “chica de uso público” voy de aquí para allá haciendo lo que me mandan, un poco de todo pero es bueno sentirse útil. También he seguido preparando las medicaciones para los post-operatorios, creo que voy a empezar a tener pesadillas con las pastillas. Creo que voy a convertirme en la pastillera oficial.

He estado ayudando a Alfonso, el otorrino, con las curas de un paciente operado. Alfonso es el que me pide ayuda más técnica, menos mental. Me encanta no ser chica de los recados siempre. Mientras estábamos con las curas, hemos empezado a oír unos gritos y golpes. Una pareja se estaba peleando, el marido ha arañado a la mujer y esta lo ha empujado. El hombre ha caído al suelo y la mujer le ha dado un puñetazo. Han conseguido separarlos, han metido a la mujer a la consulta y el hombre se ha quedado en la sala de espera. Pero el hombre no se ha tranquilizado, ha intentado abrir varias veces la puerta y cuando la hemos cerrado con llave la ha golpeado tan fuerte que parecía que la iba a echar abajo, así que hemos tenido que cerrar la puerta de la sala y estar un rato encerrados.

Lo que más me ha impresionado hoy ha sido una mujer que ha venido a la consulta. Parecía que tenía anemia así que la hemos tenido esperando hasta que han podido venir del quirófano para ver la hemoglobina. También le hemos tenido que poner una medicación vía intravenosa y después de más de 2 horas le hemos dado la medicación que tenía que seguir tomándose y le hemos dicho que venga la semana que viene para controlar la anemia. Antes de irse nos ha dicho con la cara llena de esperanza: “sois un regalo de dios”, es increíble lo mucho que se puede ayudar con muy poco. La cara de agradecimiento de esa señora lo decía todo y no creo que seamos un regalo de Dios pero intentaremos ayudar todo lo que podamos.

La tarde ha sido más bien tranquila, y cuando se ha acabado la consulta, he seguido con mis pastillas. Además como controlo todas las pastillas, cuando alguien pide alguna siempre llevo encima. Me siento como el camello oficial.

Con respecto al equipo de cirugía, van aumentando el ritmo de trabajo. Hay una gran cantidad de trabajo, empiezan a las 8 de la mañana y con suerte acaban a las 10 de la noche.

Como en todos los grupos grandes de trabajo surgen algunos roces, pero la capacidad de tolerar éstos es muy grande, cosa que admiro del grupo. Esto se nota sobre todos por la noche, durante la cena y en las salidas por la selva que se hacen después. Aunque me gustaría en estas salidas disfrutar más de la naturaleza. Aun así esta noche estaba tan clara que se veía la Vía Láctea, ojalá pudiera pasear sola por los alrededores, pero mañana a las 06.00 de la mañana nos tocan diana para ir al pueblo, Bengbis y ver el mercado antes de empezar a trabajar.

Será un día duro, así que hasta mañana.



Cena Benéfica Cirugía Solidaria

El pasado viernes celebramos nuestra cena benéfica anual. Agradecer a todos los colaboradores de la cena y a todos los asistentes su presenc...